viernes, julio 30, 2010

Lo sabroso de irse al cipote

Llevo algunos días cocinando el artículo con el que haría el regreso triunfal a mi blog (con tantos seguidores que tengo el "triunfal" está de más) y no hay mejor excusa que la de mi cambio de residencia. Como podrán concluir de mis tres piches posts -que en un principio prometían mucho- viajar es una fuente inagotable de inspiración.

Así que aquí me encuentro, en los preparativos para el viaje y muy feliz de irme... al cipote.

Por qué uso esa palabra y no "carajo", por ejemplo? No sé. Siempre me ha parecido una palabra muy cómica, al igual que la palabra "gafo". Desde chiquita, la imagen que asocio a la palabra cipote es un pote Manaplas... vaya usted a saber por qué.

En la duda de si escribir "cipote", "sipote" o "zipote", empecé a googlear a ver qué encontraba y afortunadamente me topé con la crème de la crème del tema: Alexis Márquez Rodríguez.

Para empezar, puede escribirse de las tres maneras, aunqué él siempre la escribe con "C". Según Márquez Rodríguez, el Diccionario de Venezolanismos (M. T. Tejera et al.) incluye, entre otras, la siguiente acepción: “Irse para el cipote: Marcharse con desagrado; en imperativo expresa el deseo de deshacerse de algo o de alguien definitivamente”. Mandar (algo o alguien) al cipote: Rechazarlo o despedirlo categóricamente”.

Pues sí. Nada más apegado a la realidad mejma. Me marcho con desagrado, aunque diría más bien que el desgrado fue un atenuante en mi decisión. Pero, por otro lado, me voy contenta porque cuentan que en el cipote se vive tranquilo y es muy bonito, aunque haga frío. Y también dicen que en el cipote la gente respeta los semáforos y no se come el hombrillo. Lo que más me va a gustar es que allá las leyes se cumplen y, como diría el amigo Guille Ziegler, lo que logre hoy, mañana estará allí.

En fin, después de taaaaantos años (10 desde que regresé a Venezuela), vuelvo a irme. Sonará egoísta, pero en honor a la verdad se siente sabroso. Es más, vale, tan bien me siento que yo no diría que "me voy al cipote", sino que, usando la acepción de la palabra expresando "el deseo de deshacerse de algo o de alguien definitivamente”, yo misma me mandé al cipote!